El cribado de aguas residuales resulta fundamental tanto para el inicio del proceso de tratamiento, como para la entrega de producto. Las cribas de entrada de aguas crudas a sistemas sépticos domésticos, generalmente van de claros de 5.0 a 2.5 cm para evitar la entrada de basura, sin embargo, el agua que sale del tanque séptico (efluente) también puede tener partículas en suspensión, es decir, que no se sedimentan ni flotan. Para evitar que estas partículas tapen las zanjas de oxidación o los pozos de absorción se emplean cribas con claros de 3 mm o 1/8″.
Cuidatumundo ha desarrollado estas cribas radiales
